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El arte de la libertad

Diógenes de Sínope filósofo griego (412 a.C. – 323 a.C.) y la Escuela Cínica fue el tema de esta semana en los Diálogos de Filosofía a cargo del Doctor Javier Prado Galán S.J.
 
“Se le conocía como el Sócrates loco, el cínico: quien abandona los falsos valores de la civilización (ciudad, el orden establecido). Lo social contra lo natural; el cínico se propone vivir la pobreza, el ascetismo y sobre todo la libertad”, introdujo en la charla el Doctor en Filosofía.  
 
La vida cínica comporta una especie de insensibilización voluntaria al ridículo y a los reproches públicos. Nos preocupa demasiado lo que piensen de nosotros, y tenemos pavor a ser mal vistos, lo cual nos crea angustia y tristeza y nos aprisiona en vidas carentes de autenticidad.*
 
“Diógenes se contentaba con poco”, llevó una vida de vagabundo, comía basura, vestía lo indispensable, hacía sus necesidades fisiológicas en la calle.
 
Los cínicos fueron los primeros anarco primitivistas de la cultura occidental, explicó el doctor Prado Galán y citó la frase de Rousseauquien en su discurso sobre el origen de la desigualdad, dijo que el salvaje vive en sí mismo, en cambio el hombre civilizado siempre vive fuera de sí mismo, sólo sabe vivir según la opinión de los demás, el hombre civilizado está echado a perder porque siempre está preocupado por lo que piensan de él los demás.
 
“La gente civilizada vive en el mundo de las apariencias, disimula y el cínico vive en entera libertad, no tiene pelos en la lengua”, añadió el Padre Javier.
 
Entre las anécdotas sobre Diógenes, está el hecho de que deambulaba con linterna encendida durante el día porque “busca hombres” y no encontraba. Alejandro Magno lo visitó y le preguntó qué podía hacer por él, a lo que respondió que se hiciera a un lado porque le tapaba el sol.
 
Para el griego, lo mejor entre los hombres es la libertad, es el valor más alto, sintetizó el doctor Prado.
 
Al final, en la retroalimentación, se compartieron opiniones respecto a esta forma de pensar; y se celebró que “en la universidad se provoque el debate sobre lo que entendemos y para qué sirve la moral, el conjunto legal, las convenciones y si estas convenciones nos van a ayudar a hacernos autónomos o heterónomos”.
 
“…más allá de juzgar si este personaje es cínico o si es genio, el tema es ver qué nos produce en la estructura en que vivimos, si preferimos una ética que apunta hacia la felicidad o hacia la convivencia, que podamos estar juntos en un lugar saludable, que sea posible por mucho tiempo… productivo etc. Todas las formas de vida nos ayudan a replantearnos las cosas, a re- preguntarnos, es lo padre de celebrar el pensamiento, el diálogo” consideró la Maestra Martha Mora Cantoral y con esto cerró el encuentro.
 

 

 

  ·      Filosofía para la vida de Jules Evans.  

Universidad Iberoamericana León